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viernes, 17 de agosto de 2012

Anonymous declara la guerra al "monstruo" vigilante de TrapWire

El movimiento de 'hacktivistas' inicia este sábado una 'guerra pacífica' contra las cámaras de vigilancia de circuito cerrado.




 Anonymous declara la guerra al "monstruo" vigilante de TrapWire flickr.com A medida que trascienden más detalles sobre el sistema de vigilancia global TrapWire, los miembros del movimiento Anonymous llaman a la ciudadanía no silenciar su disgusto y a boicotear este "omnipresente cerebro electrónico". Los miembros de Anonymous sostienen que “el desequilibrio entre nuestra responsabilidad ante el gobierno y el gran negocio, y la de ellos ante nosotros sigue creciendo”. Para poner fin a esta asimetría, este sábado los ‘hacktivistas’ inaugurarán la 'Operacion TrapWire' (#OpTrapWire). 

“El omnipresente cerebro electrónico de la Inteligencia Artificial que nos vigila a través de las cámaras de circuito cerrado es un monstruo. Anonymous llama a tomar medidas. Nosotros centraremos nuestros esfuerzos en que este sistema invasivo deje de funcionar y el derecho de la privacidad sea restablecido”, instan los activistas de movimiento. El fin de la operación es "destruir de manera pacífica el innecesario y molesto sistema de vigilacia sobre los ciudadanos hasta que la infraestructura esté fuera de servicio y no pueda funcionar en el futuro". 

Los activistas de Anonymous hacen circular recomendaciones para que cualquier ciudadano interrumpa el funcionamiento de las cámaras de cercanía -colocando bolsos y cajas sobre las cámaras, o manchando sus lentes- aunque sea por un corto periodo de tiempo. El escándalo suscitado por el sistema de vigilancia se produjo después de que se dieran a conocer los vínculos entre la empresa Abraxas, a la que pertenece el sistema TrapWire, y las organizaciones gubernamentales. 

Fuente. RT

miércoles, 28 de marzo de 2012

Drones Nucleares

Desclasifican un proyecto de drones nucleares de EE. UU.

 

    Científicos del laboratorio estatal Sandia, que desarrollaban un polémico proyecto de drones nucleares junto con ingenieros del gigante de la industria militar estadounidense Northrop Grumman, publicaron un resumen detallado del mismo.

La existencia de los proyectos secretos estadounidenses solo se da a conocer una vez que los rechazan. Así ocurrió con este proyecto de Sandia: un drone (avión no tripulado) con planta propulsora nuclear, que fue rechazado por el Pentágono. Según el documento, fechado en junio del 2011, los científicos demostraron la viabilidad tanto técnica como política de crear este aparato.
Los beneficios militares de esta arma están a la vista: la disponibilidad de estos aparatos hará posible “aumentar la duración de las misiones de combate de días a meses, junto con el aumento al doble de la potencia eléctrica”.
Aunque el resumen del proyecto (que no proporciona detalles técnicos) no utiliza la palabra “nuclear”, sí habla de “tecnologías de propulsión y energía que van más allá las existentes tecnologías de hidrocarburos”. Pero hace referencias a “sistemas de protección” y “actuales condiciones políticas que no permiten su uso”, o “desmantelamiento y residuos”, que no dejan espacio a dudas.
Originalmente, el nuevo mortífero artefacto es por sus dimensiones muy parecido al existente RQ-4 Global Hawk, que fue diseñado para la “observación y prevención de actividades terroristas y el uso de armas de destrucción masiva”.
Puesto que este vehículo puede sencillamente convertirse en un arma de este tipo si es derribado (y hay casos en que ha ocurrido), el gobierno estadounidense hizo bien en haber rechazado la idea de la planta nuclear volante.
Esto por los escándalos registrados con el drone de la CIA, que supuestamente fue hackeado y capturado por Irán o sus tristemente famosos drones con los que frecuentemente matan a personas inocentes en Pakistán. Quizá el Pentágono haya aprendido algo porque, ¿quién sabe dónde podría caer un vehículo-portador de energía nuclear?


lunes, 20 de febrero de 2012

Una guerra nuclear hace 12.000 años. Fantasía o Realidad?



Cuando los textos antiguos hablan, pretendemos entender aquello que nos conviene. ¿O tal vez ya hubo un gran holocausto en el pasado?. ¿Qué eran los Vimanas?, ¿ antiguos artefactos? Literalmente las armas nucleares ya se describían en los antiguos textos religiosos de la India. Antiguos objetos voladores capaces de devastar segmentos enteros del mapa y que tenían la capacidad de moverse a velocidades que desafiaban la gravedad y la fisica moderna, generando sus propios campos electromagnéticos. Objetos capaces de desplazarse años luz y materializarse en cuestión de milésimas de segundo generando una energía devastadora capaz de borrar de la faz de la Tierra un continente entero.

Sólo existe una explicación posible: En el pasado hubo una devastación nuclear de proporciones bíblicas. Cuando Oppenheimer expresó su frase terrible, indignado por su descubrimiento y efectos: ” I am become the destroyer of worlds” (“He llegado a ser el destructor de mundos” ) , se refería claramente a las consecuencias de su hallazgo bélico, pero también a la lectura de los antiguos libros sagrados de la India. Claramente, los desiertos hoy en un gran número de continentes, son el resultado de guerras nucleares de un pasado remoto.

La sorpresa vino del historiador Kisari Mohan Ganguli, que sostiene que los textos sagrados de la India están repletos de estas descripciones de un gran holocausto nuclear en la antigüedad, de proporciones claramente superiores a Hiroshima y Nagasaki.

Ganguli, aduce referencias en las que claramente se mencionan en los textos históricos, pasajes completos dedicados a esta devastación, describiendo sus efectos, en una extraña batalla nuclear en la Drona Parva, una sección del Mahabharata. “El pasaje claramente habla del combate en los cielos y del rugido de bombas que estallaban en los continentes.” Señala el historiador Kisari Mohan Ganguli.

Consideremos esos fragmentos procedentes del antiguo Mahabharata como proyectiles cargados con la energía del Universo, tal y como puede leerse literalmente.

Una columna de humo incandescente y llama tan brillante como miles de soles en todo su explendor, una explosión perpendicular generando una enorme columna de humo que generaba círculos concéntricos de ondas que se extendían como parasoles gigantes.

jueves, 26 de enero de 2012

Ciberguerra

Ciberguerra

A causa de todos los sucesos que estan ocurriendo en el mundo por la caída de los Servidores de Megaupload, la promulgación de las Leyes SOPA, PIPA, ACTA, SINDE, y algunas otras parecidas, se esta comenzando a librar en un plano, no físico sino virtual, guerras las cuales son denominadas Ciberguerras..
encontré algo interesante en el que hablan sobre las ciberguerras algo que paso, algo que puede llegar a ocurrir otra vez, a


Desde que en 2007 Estonia sufriera la primera agresión ciberterrorista contra un país, los gobiernos de todo el mundo se han armado hasta los dientes con equipos especializados de seguridad digital. ¿Pero estamos listos para la guerra en Internet?



¡Esto es la ciberguerra!
El 27 de abril de 2007 el gobierno estonio retiró una estatua erigida en los tiempos de la dominación soviética en homenaje a los soldados que lucharon contra la invasión alemana en la Segunda Guerra Mundial. La escultura era un recuerdo del imperialismo de Moscú, que controló la república báltica de 1940 a 1991. Pero en un país con un 25% de la población de origen ruso la decisión resultó muy polémica, y ese día hubo protestas y graves desórdenes públicos. Cuando al caer la tarde la calma parecía haber vuelto, se inició el ataque más duro. Las páginas web de los principales periódicos, radios y televisiones sufrieron espectaculares incrementos de tráfico que colapsaron la capacidad de respuesta de los servidores y el ancho de banda disponible.

Este asalto fue seguido por otro mucho más sofisticado contra los enrutadores por los que circula el tráfico de internet. Varias webs del gobierno cayeron y las páginas de dos grandes bancos sufrieron una fuerte embestida; incluso los cajeros automáticos se resintieron. Los webmasters advirtieron que las conexiones responsables del colapso provenían de lugares tan exóticos como Egipto, Perú o Vietnam, y la solución rápida fue cortar el acceso al tráfico internacional. Estonia se desconectó del mundo. La crisis se recrudeció con nuevos raids hostiles la víspera del 9 de mayo, día en que Rusia celebra su victoria en la Segunda Guerra Mundial. Esa jornada, el entonces presidente Vladímir Putin criticó a las autoridades estonias por la retirada del monumento; más tarde se sugirió que los servicios secretos rusos pudieron haber amparado el ataque.

Para atajar la ofensiva fue necesaria la colaboración de equipos internacionales de respuesta a emergencias en internet, así como de servicios de seguridad de otros gobiernos expertos en ciberdelincuencia y ciberterrorismo. Aun así, el asedio no cesó totalmente hasta el 18 de mayo. El ministro de defensa estonio, Jaak Aaviksoo, enjuició con gravedad lo ocurrido. En un país en el que el 90% de las transacciones bancarias y declaraciones de impuestos se realizan a través de internet, “los ciudadanos tuvieron la incómoda sensación de que su modo de vida había sido amenazado”. Y aunque el gobierno no acusó formalmente a nadie, el político subrayó un dato: “las oleadas de ataques tuvieron lugar de acuerdo con la hora de Moscú”.

La crisis estonia sonó como un mazazo en los despachos gubernamentales de todo el mundo, desde el Pentágono a Bruselas. Como explica el español Francisco García Morán, director general de informática de la Comisión Europea, “el ataque fue un despertador para todos los países porque mostró que somos dependientes de internet y que, si no se toman las medidas de protección adecuadas, es posible interrumpir servicios importantes para la sociedad”.

Los hackers dominan miles de ordenadores del mundo



La técnica más peligrosa consiste en tumbar los servidores de páginas web. “Se trata de colapsar la capacidad de recibir peticiones y responder a ellas”, explica García Morán. Y pone un ejemplo: “es como intentar meter a 2.000 personas en una oficina de atención al cliente: no podrá dar servicio y acabará por cerrar”. Precisamente lo que consiguen los ciberterroristas con este tipo de asalto se llama denegación de servicio –Denial of Service o DoS–, y se consigue lanzando muchas solicitudes consecutivas para ver una misma página, de forma que se supere la capacidad de respuesta del servidor y deje de funcionar. Para llevarlo a cabo existen dos tácticas distintas, como explica García Morán: “o desde una sola máquina lanzas muchas peticiones seguidas para ver páginas, o usas miles de ordenadores y envías unas pocas peticiones desde cada uno. La primera es más fácil de detener: averiguamos la dirección IP de esa máquina –el número que la identifica en la Red– y le cortamos el acceso; la segunda es mucho más complicada porque se realiza desde muchos puntos de toda la red global”. A esta segunda estrategia se le llama denegación de servicio distribuida (DDoS) y es la que se aplicó contra Estonia. Para lanzar un ataque de este tipo es fundamental dominar muchos ordenadores de todo el mundo, y esto se logra convirtiéndolos en PCs zombis que actúan a la vez. Un zombi es un ordenador en el que se ha insertado un programa troyano, que permite controlarlo sin que lo sepa el usuario. Cuando un hacker se hace con varios zombis, ha conseguido una red de robots o botnet, que es un auténtico regimiento; se calcula que cada botnet se compone de unos 20.000 zombis. Suena a película de serie B, pero es real: en todo el mundo hay unos 6 millones de zombis controlados para usos criminales sin que sus dueños tengan ni idea.

¿Quiénes manejan estos ejércitos? Casi todos son mercenarios dispuestos a venderse al mejor postor. García Morán asegura que “existe un mercado de servicios de cibercrimen. En función de la duración deseada, el precio de una DDoS puede variar desde 20 dólares por un ataque de una hora hasta 200 dólares por uno de un día”.



Los espías y los servicios secretos actúan en internet

Parece que pasa de moda la figura del joven hacker altruista que intenta introducirse en sistemas informáticos inaccesibles para demostrar su pericia. Manel Medina dirige desde hace una década el Equipo de Respuesta a Emergencias Informáticas (CERT, en inglés) de la Universidad Politécnica de Cataluña, un cuerpo de élite para la seguridad que da servicios al sector educativo y las empresas. Él ha constatado ese cambio en la tipología de los agresores: “están creciendo los asaltos organizados desde mafias que compran los métodos de ataque antes de que sean públicos”. Actúan de este modo “para que los programas no lleguen nunca a aparecer en el mercado y no los puedan combatir los fabricantes de antivirus”, comenta. “Hasta que se detectan, después de un ataque, esos programas están robando información a las organizaciones, porque ahora se espía sobre todo por internet”, sostiene Medina.

Así es. No sólo actúan los criminales. Michael G. Vickers, adjunto del Secretario de Defensa estadounidense para operaciones especiales, declaró en marzo de 2008 ante el Congreso de su país que “las capacidades ofensivas en el ciberespacio ofrecen, tanto a los EE UU como a sus adversarios, una oportunidad de ganar la iniciativa y mantenerla”. En cuanto a Rusia, la revista Wired se ha hecho eco de testimonios de la oposición que hablan de un departamento específico del FSB –el sucesor del KGB– especializado en coordinar campañas de internet contra aquellos a los que considera una amenaza.

Gobiernos y empresas son dependientes de la Red


Otras potencias también han dejado entrever su capacidad para la ciberguerra. En mayo de este año, fuentes del gobierno indio señalaron al diario India Times que “los chinos están constantemente escaneando y mapeando nuestras redes oficiales”. Y antes, en septiembre de 2007, se publicó que un bombardeo de la fuerza aérea israelí sobre un edificio militar sirio había sido apoyado por un ataque cibernético simultáneo contra las defensas de radar del país árabe. De esta forma, los aviones israelíes pudieron lanzar su ofensiva sin ser detectados.

Sea con una u otra intención, el peligro circula por la Red. Al ministro de defensa estonio, Jaak Aaviksoo, más que la identidad del agresor, le preocupaba que “la seguridad nacional hubiera sido atacada desde el ciberespacio”. La misma desazón mostraba al otro lado del Atlántico el alto cargo Vickers: “las amenazas a nuestras redes informáticas son reales y están creciendo”, dijo ante el Congreso. Y ofreció un dato llamativo: hay ataques e intentos de intrusión cada día. Los gobiernos están intranquilos porque su dependencia de internet es creciente. Si en España una ofensiva botnet tumbase el servicio de presentación de la declaración del IRPF on line durante la campaña de la renta, ocasionaría graves perjuicios a un buen número de ciudadanos. Ciertos sectores ya conocen estos peligros: las cibermafias amenazan a los casinos de internet con colapsar sus servidores justo antes del cierre de las apuestas, que es cuando consiguen la mayor parte de los ingresos.

Para defenderse, la solución pasa por descentralizar el funcionamiento de una página web. “Se puede distribuir cierta parte del contenido en diferentes servidores especializados y dividir el tráfico según las direcciones IP, que identifican la procedencia de cada petición”, explica García Morán. Un informe de la Comisión Europea reconoce que “la naturaleza distribuida de internet participa en su vulnerabilidad estructural”. Los sistemas P2P –peer-to-peer– con los que se comparten archivos son un factor de riesgo: cualquier emisor de información también puede convertirse en un zombi.



Ya ha habido dos grandes intentos de apagón digital

Uno de los grandes temores de las autoridades internacionales es que las dianas de la ciberguerra no se limiten a instituciones o países, sino que el objetivo sea el propio funcionamiento global de internet. El miedo está justificado porque esto ya ha ocurrido al menos dos veces, una en 2002 y otra en 2007. Ambas agresiones apuntaban al corazón de la Red: el Sistema de Nombres de Dominio (DNS). Las direcciones que tecleamos –como www.muyinteresante.es – se corresponden con complicados conjuntos de 10 cifras que son el código de ese dominio. Al conectarnos se produce una traducción de letras a cifras de forma invisible para nosotros. Sólo trece servidores en todo el mundo mantienen el listado oficial de dominios vivos. Son la clave de la interconexión mundial y si cayesen, internet se fundiría de inmediato. El 6 de febrero de 2007 alguien intentó provocar ese tremendo apagón digital.

El ataque se originó en la región de Asia-Pacífico y tuvo dos fases: la primera duró dos horas y media, luego se produjo una pausa de tres horas y media y se reanudó la ofensiva durante cinco horas consecutivas. La tipología fue la misma que en Estonia: una denegación de servicio distribuida mediante ordenadores zombis. La ofensiva se lanzó sobre seis de los trece servidores de nombres y dos de ellos quedaron gravemente afectados. Los agresores sabían lo que se hacían, aunque no consiguieron su propósito. Mayor trascendencia tuvo el episodio del 21 de octubre de 2002, el día que internet estuvo más cerca del colapso, ya que los hackers dejaron KO nueve de los trece servidores.



Cuerpos de élite para la seguridad en el ciberespacio

Nadie niega la posibilidad de que se repitan asaltos como estos. Para defenderse, los estados cuentan con estrategias de seguridad que ya han comenzado a ampliar. Los equipos de respuesta a emergencias informáticas –los CERT, que participaron en la resolución del caso estonio– han demostrado ser un mecanismo de defensa valioso. Con una filosofía cooperativa, los CERT ayudan a resolver crisis a quien lo necesite y están en contacto con los responsables de seguridad de muchas organizaciones, por lo que hacen de puente entre instituciones y empresas. En el caso español, a partir de la experiencia de dos equipos pioneros –el de la Universidad Politécnica de Cataluña y el de la RedIris del CSIC– han nacido otros CERT, entre los que destaca uno que se creó hace apenas un año: el del Centro Nacional de Inteligencia, destinado a dar servicio a ministerios y fuerzas de seguridad.

Francisco García Morán explica que, en el ámbito europeo, “la intención es que la Comisión adopte a principios del 2009 una iniciativa política con el objetivo de mejorar la respuesta a este tipo de incidentes en toda la UE”. Un ejemplo de la prudencia con la que se actúa es que la Comisión no permite que los altos cargos de Bruselas utilicen algunas PDAs (Personal Digital Assistant) del mercado porque sus servidores están fuera de la UE, y sería arriesgado exportar las credenciales de seguridad para el correo electrónico. La PDA utilizada hoy día por los funcionarios de la Comisión Europea está basada en servidores propios y ha sido aprobada por los servicios de seguridad.

Europa se toma en serio la amenaza digital, algo que también preocupa a la superpotencia por excelencia. En marzo, el Jefe del Comando Estratégico de Estados Unidos, el general Kevin P. Chilton, afirmó que la Red “es un espacio de lucha bélica emergente” y que su país está desarrollando su capacidad para “operar, defender y atacar en el ciberespacio”.

Si vis pacem, para bellum, recomendaban los estrategas romanos. Hoy el consejo sigue siendo válido, pero requiere una pequeña actualización: “si quieres paz, prepárate para la ciberguerra”.

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