China
acaba de anunciar la puesta en funcionamiento de
Beidou-2/Compass, que se puede traducir como “Brújula”. ¿Y eso qué es? Pues ni más ni menos que
su propio sistema de navegación por satélite, una alternativa al famoso
Global Positioning System
(más conocido por sus siglas, GPS) gestionado por los Estados Unidos y
el paso más importante dado por la nación asiática en este campo desde
la activación de la red experimental de satélites Beidou-1.
El gigante asiático inició el proyecto Beidou en el año 2000 y de
momento 14 son los satélites que forman la red del sistema que cubre la
mayor parte de Asia-Pacífico y ahora empezará a ofrecer servicios de
posicionamiento, navegación y medición del tiempo para el país y
territorios colindantes. Pero esto solamente es el principio.
El
objetivo de China es poner en órbita otros seis satélites más en 2012 y
tan pronto como en el 2015 completar la red del sistema que en total
tendrá 35, momento en el que
cubrirán toda la superficie del planeta
y dejarán de depender completamente de las redes de posicionamiento
satelital de otras naciones. Seguido, concretamente 5 años después,
esperan estar sacándole rendimiento económico a la infraestructura
mediante el desarrollado de aplicaciones para diferentes industrias
(calculan unos 60.000 millones de dólares). Y es que como suele ser
habitual cuando se habla de China, los servicios de telecomunicaciones
ofrecidos por Brújula serán mucho más baratos que los del resto.
Eso en cuanto al
uso civil,
luego también están los posibles usos militares. Por ejemplo con
Beidou-2/Compass en pleno funcionamiento, China podría desde guiar
aviones no tripulados hasta misiles de largo alcance de forma autónoma.
Así
que China acaba de dar otro importante paso en su carrera espacial y
tecnológica, que se suma a la puesta en órbita de varios satélites de
investigación o la construcción de su propia estación espacial.